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Monday, August 27, 2012

CARTA DE UN LECTOR

Varela:
Más allá de las imágenes que pones de Fidel (que han terminado, como todo), es su ejemplo revolucionario para el mundo el que lo precede. No es un tabaco, ni un uniforme, ni una barba. Incluso no son, si se quiere, sus discursos en cada momento de la historia, que se pueden ver hasta contradictorios como en todo estadista que haya pasado por distintas épocas como la Guerra Fría, la Caída del Comunismo y encontronazos con una China mimetista y un Mundo Árabe turbulento. Fidel Castro es una forma de lucha para millones de pobres en el planeta. Pero ni siquiera la lucha de la leyenda de Robin Hood o la de revolucionarios reales y populistas como Mao o Lenin sino la de la verdadera pelea de David y Goliat. La de una pequeña isla que se enfrenta al imperio más poderoso del mundo por más de medio siglo, en condiciones sumamente adversas, de estrangulación económica, y ante caídas de alianzas, traiciones y deterioros de gobiernos amigos. Como dijera Gabriel García Márquez: "Una cosa es segura: esté donde, cuando y con quien esté, Fidel Castro viene a ganar. No creo que haya peor perdedor en todo el mundo... Fidel es uno de los mayores idealistas de nuestra época y en eso reside quizá su mayor virtud, aunque también ha sido siempre su mayor peligro".
Fidel ha creado en la isla un modelo único, y mantiene todavía la influencia de sus años de estudio con los jesuitas y una excepcional capacidad para aprovechar las oportunidades y convertir los fracasos en éxitos. Y ésto, lo ha traspasado a su pueblo.
Buena prueba de ello fue el fracaso del asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, -en 1953, considerado el inicio de la revolución-, que se convirtió en la primera "victoria moral" de los rebeldes y catapultó a Fidel a los medios internacionales. La misma habilidad demostró durante su lucha en la sierra e inmediatamente después del triunfo de la revolución.
En la mente de muchos cubanos se mantiene la imagen de un joven Fidel Castro dirigiéndose a las masas con dos palomas posadas sobre su hombro tras su entrada triunfal en La Habana, el 8 de enero de 1959.
En un país no sólo cristiano sino con una importante influencia de religión africana, la aparición de las palomas fue interpretada como una señal de los Orishas (deidades afrocubanas) y contribuyó a alimentar la leyenda sobre su aché (suerte) que no ha dejado de crecer. Suerte, y la constante protección de los equipos de inteligencia y seguridad que le acompañan, ha necesitado para salir ileso de los más de 600 atentados que, según la versión oficial, ha sufrido en medio siglo.
Por eso ahora ni los "Mayas" con sus pronósticos apocalípticos sacados del sensacionalismo de la prensa capitalista para lectores ignorantes, ni las intrigas de la Derecha de Miami podrá matar a Fidel Castro. Que de hecho los poderes antipopulares y reaccionarios lo han estado matando desde el mismo momento en que Fidel apareció en la historia cubana. O te olvidas que murió cuando el ataque al Moncada, murió en el desembarco del Granma y murió en cien ocasiones más. Y tendrá que morir algún día, como todo el mundo. Pero para mortificar eternamente a sus enemigos porque entonces se eternizará en 11 millones de cubanos y en miles de millones de seres humanos de este planeta. Y en sus generaciones venideras. Porque tanto sus ideas, como aparentemente y por desgracia la pobreza, son eternas.
Muchas gracias de antemano por tu publicación.
Sinceramente,
RAJATABLA
27 de agosto del 2012